Aprende cómo, con pequeños cambios, puedes darle nueva vida a los espacios de tu hogar

Por Ángeles y Tamara www.espaciowow.cl | Sabado, 19 de Noviembre de 2016
Aprende cómo, con pequeños cambios, puedes darle nueva vida a los espacios de tu hogar

Cuando hablamos de decoración, soy una hiperquinética. Amo cambiar todo de lugar y darle un nuevo aire a mis espacios. Me cuesta mucho mantener mi casa siempre igual. Para esto muevo muebles, cambio alfombras de un lado para otro, compro cojines, o cosas que rompan la composición para poder darle un refresh a mi decoración.

Hace un tiempo me propuse darle un vuelco a mi salita de estar, lugar demasiado importante en la casa de una mamá de dos niños. Es tal el auge que está teniendo este espacio, que en los nuevos proyectos inmobiliarios los 'family rooms' se conciben como el corazón del hogar.

En mi caso, puedo dar fe de esto. Aquí juegan mis niños, el mayor tiene un escritorio donde hace sus tareas, vemos películas e incluso, cuando nos gana la flojera, comemos con bandejas.

Estaba un poco aburrida porque mi querido sofácama se estaba viendo muy deteriorado (dos niños y un perrito dejan sus huellas). Pero sin mucho tiempo y con poco presupuesto, mi proyecto "remodelación salita" no se veía muy auspicioso. Partí por analizar cual era la mejor manera de hacer un cambio importante que no involucrara mucha plata, y pensé en la posibilidad de comprar un sofácama nuevo, pero como los tiempos no están para grandes gastos, que opté por rescatarlo y retapizarlo.

Llamé a mi maestro tapicero regalón (con quien llevo muchos años trabajando) porque hace increíble su pega y cobra un buen precio, ideal para mi presupuesto acotado. Le envié una foto y las medidas de mi sofácama, y el me guió diciéndome cuánta tela necesitaría. Con esa información partí por lo primero.
Antes y después

Color y materialidad de la tela:
Originalmente mi sofá era beige. Y sí, se había ensuciado un montón, por lo que pensé en una tela duradera y de materialidad honesta con un color a prueba de todo sin caer en lo fome. 

Me propuse encontrar una tela azul, ojalá un terciopelo que fuese fácil de limpiar, y además de una calidad optima para soportar al familión.


Dónde comprar:

Partí a independencia a buscar mi añorada tela azul y me fue mal. Lo más cercano que encontré fue una felpa celeste, más bien calipso, pero yo quería azul, un azul rey que levantara mi salita. Y lo más parecido a eso era una tela con mucha trama, que he comprobado que se engancha demasiado y no dura nada. En fin, decidí partir a una de mis tiendas favoritas Ameritex y sucedió la magia. Ahí estaba ella, perfecta esperando por mi. La tela y yo nos encontramos y nos enamoramos.

Soluciones v/s Presupuesto:
Todas las bondades del terciopelo se hacen notar y, por supuesto, lo bueno no es barato. Aunque mi maestro tapicero cobrara lo justo, con la elección de la tela mi presupuesto se acabó rápidamente. Yo que pensaba comprar alfombra nueva y una lámpara colgante tuve que optar por un plan B para el resto del refresh.

Aposté por mi creatividad y decidí sacar la alfombra del comedor, dejándolo con el parque al la vista y esa alfombra (que es una belleza) la moví a la salita, logrando una perfecta compañía para mi sofá azul.

Me faltaba el toque de gracia. Necesitaba comprar una lámpara colgante para el techo, por lo que me puse a buscar algo definitivamente alternativo a lo que tenia pensado.

En Homy (sí, HOMY), encontré una lámpara a base de cable en tela gruesa que va acompañado de una ampolleta grande redonda, ¡un sueño!

Al llegar el sofá, instale la lámpara, la alfombra, y puse un par de cojines nuevos. El cambio fue drástico, y me encantó (a mis niños y marido también).

Siempre es bueno hacer cambios. Siento que las energías se mueven y, con un poco de creatividad e ingenio, no es necesario gastar mucho para tener un lindo resultado.

La invitación es a ¡atreverse!

Etiquetas :